Viernes, 02 de enero de 2009
1. En Su última semana, Jesús hizo otras referencias al terrible destino de Israel, además de aquellas registradas en Mateo 22 al 24.
2. En la noche, Judas el traidor llevó una multitud de Judíos, incluyendo algunos de sus líderes, armados con espadas y palos, para capturar a Jesús (Mateo 26:47-52). En respuesta a la defensa del Maestro por parte de Pedro, Jesús dijo, "Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen la espada, a espada morirán" (v.52). En la presentación de un principio general de que el violento usualmente sufrirá un tipo de muerte similar, Jesús también recordó a Sus discípulos que la espada sería el instrumento de la propia destrucción de los Judíos por parte de los Romanos, dentro de esa generación.
3. En el proceso judicial ante el Sanedrín, Caifás el sumo sacerdote claramente le preguntó si El era el Cristo (Mateo 26:62-64). Al contestar afirmativamente, Jesús también dijo, "... y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo" (Véase también Marcos 14:62 y Lucas 22:69). El sumo sacerdote vería en el curso de su propia experiencia el juicio traído contra toda la nación incluyendo la jerarquía Judía. Jesús vendría figurativamente en nubes de juicio, en las que Su influencia en el cielo sería exhibida sobre la tierra a través del ejército Romano.
4. En la ocasión cuando Pilato se lavó sus manos ante la multitud Judía, el pueblo contesto a esto por medio de decir, "Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos" (Mateo 27:25). De esta manera, los Judíos aceptaron la culpabilidad de la sangre y las consecuencias de la crucifixión de Jesús. La implicación fue terriblemente contestada por su destrucción en el 70 D.C. Los Judíos también tuvieron que responder por la sangre justa de generaciones de profetas (Mateo 23:25). En el cometimiento del crimen nacional de asesinato, pagarían una pena nacional - la muerte; la sangre de Cristo sería expiada con la sangre del pueblo.
5. Mientras Jesús estaba en camino a la cruz, un gran número de personas, incluyendo mujeres, lloraban y hacían lamentación por El. En respuesta, Cristo dijo, "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos" (Luc. 23:27-28). El corazón partido de Jesús sabía bien los ayes que les vendrían en la destrucción de la Ciudad dentro de su generación. En medio de las tribulaciones, las bienaventuradas ciertamente serían las estériles, y las sin hijos (v.29). En el versículo siguiente los Judíos claman por protección por medio de invocar a los montes que caigan sobre ellos y para que los collados los cubran. En escenas similares del Antiguo Testamento, el pueblo buscó refugio entre las rocas a causa de la calamidad inminente. Los hombres se escondieron en las cuevas en la descripción figurativa de Isaías de la caída de Jerusalén en el 586 A.C. (Isaías 2:19,21).
-En un juicio de Samaria mencionado en Oseas 10:7-8, el pueblo clama a las montañas que los cubran durante la destrucción. De igual manera, la ira de Cristo en gloria y juicio descendería sobre la Ciudad en el 70 D.C. Véase también Apocalipsis 6:16. El pensamiento concluye con el proverbio en el v.31 - "Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?" En otras palabras, si los Judíos crucifican al Cristo, la esperanza de la nación Judía, que le harán ellos a la nación misma? El árbol verde abarca la conspiración ilícita y la crucifixión instigada por los líderes Judíos en la semana final de Cristo. El árbol seco es la decadente Jerusalén y su jerarquía política y religiosa antes del 70 D.C., lista para ser consumida como un montón de madera seca.
-Otra consideración que podemos dar a este versículo es esta: Lo del versículo 31 fue dicho por Jesús en camino al Calvario. El "árbol verde" representaría a Jesús y el "árbol seco" describiría a la nación Judía. Jesús, en el contexto, habla de la destrucción del estado Judío (v.28-30) lo cual sucedió 40 años más tarde. El significado aparentemente sería: Si los Romanos matan a Jesús, al Inocente y Santo, ciertamente no tendrán piedad ni misericordia con la corrupta y rebelde nación Judía.
-Jesús era un árbol suculento, jugoso, con hermoso follaje, y con fruto abundante y excelente. Tal árbol debía ser preservado. Pero si este (Jesús) no fue perdonado, ciertamente el árbol seco y marchito (la nación Judía) sería cortado, derribado.

Tags: Destino

Publicado por UniversidadUPC @ 21:13
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