Jueves, 01 de enero de 2009
1. Dice Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
2. ¿Qué era lo que se esperaba en el primer siglo? “Esperar de los cielos a su Hijo…quién nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:10). “Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá y no tardará” (Hebreos 10:37). “Pero nosotros esperamos según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13). Todos los apóstoles e iglesias del primer siglo tenían una certeza, una esperanza y una fe en espera  de un cielo nuevo y una tierra nueva, por eso, el autor de Hebreos colocó la fe en Su tiempo presente “Es pues, la fe” ¿Por qué? Porque era fe en lo que se había de cumplir “promesas”.
3. La esperanza más grande que poseían los apóstoles e iglesias del primer siglo era la segunda venida de Cristo que no pasaría de aquella generación hasta que todo eso aconteciera (Mateo 24:34). Corría el año 67 d.C. cuando Hebreos 11:1 fue escrito y ya en Hebreos 10:35-38 se les dice a los cristianos hebreos que no perdieran su confianza; que tuvieran paciencia; que vivieran por fe para que preservaran su alma, porque ya les venía el grande galardón para obtener la promesa, porque aún un poquito, y el que había de venir vendría y no tardaría.
4. El apóstol en Hebreos 10:39 incluyéndose dentro del plural –nosotros- dice “no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”. ¿Qué clase de fe poseía el apóstol y los cristianos hebreos? ¿La fe de certeza o la fe de convicción? Ellos poseían la fe de certeza, ¿Por qué? Porque en el Hebreos 10:36 les era necesaria la paciencia para obtener la promesa. A es fe de certeza se llamó “esperanza” y a la fe de convicción se denominó “consumación. La fe de certeza es la llave de entrada a la fe de convicción. No podemos decirle a “la fe de certeza” fe de convicción porque todavía lo que ahí se promete está en “esperanza” que requiere paciencia para obtenerla. La fe de certeza está dentro de un proceso de cumplimiento; pero en la fe de convicción ya cumplió el proceso, ya llegó al límite, ya se hizo, ya se obtuvo, ya se cumplió, ya se consumó.
5. Observa que en Hebreos 12:2 mientras todavía a los apóstoles e iglesias del primer siglo mientras llegaba la fe de convicción por cumplimientos, tenían que poner sus ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Mientras no les viniera Cristo en gloria, ellos estaban en fe de certeza y no en fe de convicción. Ellos en el año 67 d.C. tenían los ojos puestos en Jesús “bajo” la fe de certeza; pero entrarían a fe consumada una vez que Jesús llegara a sus ojos, porque en Mateo 16:28 les fue prometido que verían al Hijo del Hombre viniendo en Su reino. La señal de la venida de Cristo en Mateo 24:3 estuvo relacionada con la destrucción del templo, y el historiador Flavio Josefo escribió que en el año 70 d.C. vino la destrucción del templo, el fin del judaísmo, y la destrucción de Jerusalén, y aun antes de ese año, Cristo les llegó por segunda vez, y los tomó para sí mismo, para que donde El estuvieran, ellos estén como ahora están.
6. Del año 70 d.C. hacia hoy pleno siglo XXI, nosotros el “varón perfecto” en singular, caminamos no por la fe de certeza (en esperanzas), sino por fe de convicción (en cumplimientos). La fe de certeza era el paquete de las cosas que se esperaban y la fe consumada era el paquete de las cosas que ya se cumplieron. Los apóstoles e iglesias del primer siglo no perdieron su confianza. Ellos “hicieron” paciencia para obtener la promesa del “grande galardón” que era como dice Hebreos 3:1 el “llamamiento celestial”, era como dice 2 Corintios 5:2 “Ser revestidos de aquella habitación celestial”
7. Dios a los apóstoles e iglesias del primer siglo les hizo un “llamamiento celestial” para obtener una “habitación celestial”, es decir, el cuerpo de los celestiales”, la “imagen del celestial”; la “imagen de lo incorruptible”; y la “imagen de lo inmortal”, donde la carne ni la sangre no pueden ni podía heredar el reino de Dios- 1 Corintios 15:50. Lo celestial no se puede ver con los ojos físicos, y ¿Entonces qué es la fe consumada? Es la convicción de lo que se ve puede ver con ojos físicos, ¿Y cómo se llama en la Biblia a lo que no se ve? Se llama eterno. 2 Corintios 4:18 dice “no mirando nosotros las cosas que se ven,  sino las que no se ven;  pues las cosas que se ven son temporales,  pero las que no se ven son eternas.
8. ¡Te das cuenta! El varón perfecto ya pasó de la fe de certeza a la fe consumada. Los predicadores e iglesias que todavía le están predicando “esperanzas” al pueblo, no tienen activado al varón perfecto, no conoce cumplimientos, están en la sala de espera, donde les es necesaria la paciencia para obtener; pero los que tenemos al varón perfecto activado no estamos en la sala de espera, ya viajamos, ya pasamos por ahí, ya nuestros ojos han visto los cumplimientos de Dios, y por eso tenemos una fe de convicción, una fe de cumplimiento, una fe consumada.
9. ¿Qué hace mientras uno espera que se cocine un sancocho de gallina? Esperar. ¿Se puede degustar ese sancocho mientras se espera? En ninguna manera, por eso la “esperanza” es tormento del estómago. Ahora, ¿Qué hace uno sancocho terminado? Lo disfruta. Entonces, los que tenemos activado al varón perfecto, estamos en fe consumada, degustando los “sancochos de Dios”. En varón perfecto no está en apetito sino en degustación.
10. Erradamente, se le ha enseñado al pueblo a que tiene que irse al “más allá” para ver el reino, para disfrutar, quédate en el “más acá” y comienza desde ya a disfrutar los “sancochos” del cielo. La fe consumada es lo que le da sustantividad a lo que no se ve. La fe en lo que no se ve es la convicción de lo eterno. Esta fe nos convence de lo que no vemos. Esta fe es la evidencia de lo que ya fue cumplido.
11. Si algo de Dios no está cumplido, entonces, está en “esperanza” y no es fe consumada. Le llamamos “consumado” a lo que ya está hecho, que es real, que está acabado, decorado, finalizado, maximizado. Esto es lo que llamo “fe consumada”. El que tiene fe consumada, tiene fe de cumplimiento por adelantado. El de fe consumada, ya vive con su entendimiento en gloria, ya renovado, ya cumplido, ya en disfrute. El de fe de certeza va en busca de la victoria, el de fe consumada ya está en victoria.
12. El que está en fe consumada no tiene que “esperar” lenguas, ni profecías, ni milagros, ni sanidades, ni que le venga Cristo, ni que entre al cielo, ni que le venga el Espíritu Santo, porque todo ya está consumado. La fe consumada es lo contrario a la apariencia. Hoy en día el pueblo no se guía por consumaciones sino por sensaciones. ¿A qué vienen los de fe en espera a un culto? Vienen a buscar una experiencia mística, carismática, pentecostal. Vienen a esperar…a esperar que alguien les profetice, que alguien les imponga manos, que alguien les hable en lenguas raras, que alguien piense por ellos etc.
13. Nosotros el varón perfecto no venimos a esperar nada, venimos a disfrutarnos en amor sin condiciones, venimos a capacitarnos en la mente de Cristo. La gente por sensaciones entra a un culto a ver que veo, a ver que siento, a ver que recibo, a ver que me dan, a ver si me caigo, a ver si me imponen y me ponen ¡religiosos! Que nunca van a madurar, que jamás van a salir de sus pobres y débiles rudimentos.
14. La fe consumada es un asunto de convicción no de sensación. La palabra <fe> es del griego Pistis e implica “fidelidad, confianza y seguridad”. Prefiero declarar lo que ya fue hecho y no lo que ha de ser hecho. La fe consumada es lo contrario a la incredulidad. La palabra incredulidad es del griego Apistis y significa <sin credo>. Los de fe en espera ¿Qué esperan? Esperan en lo que ha de ser hecho para tener un credo. Nosotros los de fe consumada, ya tenemos un credo por cuanto todo ya fue cumplido en el año 70 d.C. por eso, es que hablamos de lo que sabemos.
15. Cuando algo está hecho, no se necesita manufacturar nada, porque todo ya está hecho. La fe consumada es histórica es una convicción en lo que Dios ya hizo y ya vino. En fe consumada el varón perfecto no necesita “gloriarse” en nada, porque en qué se va a gloriar si todo ya está hecho, cumplido y consumado.
16. ¿Qué consumó la fe para que ella se convirtiera en fe consumada? Lucas 21:22 dice que al venirles los días de retribución, todas las profecías tocantes a él, al templo, al sacerdocio y a Jerusalén fueron cumplidas. La fe consumada es el resultado de todas las cosas cumplidas. Si algo después del año 70 d.C. ha quedado en el aire, en espera y sin cumplirse, entonces, no existe la fe consumada, pero ella existe por cuanto Dios ya cumplió con todas las promesas, predichos y profecías dichas por los profetas y el Señor Jesús.
17. En “fe consumada” tú ya no necesitas ver para creer; porque tu “creer” ya se introdujo en la “convicción” sólo para degustar y disfrutar las realidades espirituales, celestiales y eternas. Por medio de la “fe consumada” ya estás en lo celestial, te metiste en lo eterno de Dios, en Dios mismo, donde ya no hay pactos, ni alianzas con él, donde sólo eres uno con él por cuanto El ya es uno contigo. Ahora ya estás entendiendo que la fe del varón perfecto es la fe consumada y no la fe en espera. ¿Esperar qué, si todo ya está totalmente cumplido?.
18. Disfruta la eternidad por medio de fe consumada. Ya no hay diablo que esperar, 666 que esperar, anticristo que esperar, armagedón que esperar, lago de fuego que esperar, y nada que esperar. Todo ya está creído, porque todo fue confirmado (Romanos 15:8), consumado (Juan 19:30) y cumplido (Lucas 21:22), por eso Juan escribió ¡Hecho está! En Apocalipsis 21:6).
19. Por medio de la fe consumada, ya tenemos la imagen del celestial (1 Corintios 15:49) ¡Somos los celestiales! cuyo reino no es de este mundo, ¡Wuao! Somos extraterrestres. Por fe consumada, ya somos los sin mancha, los sin arruga, los perfectos, los incorruptibles e inmortales porque estas posiciones ya están cumplidas y consumadas. Lo cumplido y consumado no es para creerlo ni esperarlo, es para degustarlo y disfrutarlo a eternidad.
20. La fe consumada no caducará jamás, es como el amor que nunca deja de ser. La fe consumada es una fe eterna, porque es la convicción de lo que no se puede ver. La fe consumada es un indicador de las cosas eternas. La fe consumada no te enseña cosas físicas, sino cosas eternas; no te señala cosas terrenales sino celestiales. No te pone a esperar sino a confiar plenamente en el Dios absoluto de todos los cumplimientos.

Tags: Fe consumada

Publicado por UniversidadUPC @ 18:52
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios